Las 7 ventajas de la “escucha activa”
Por Rosana Pereira
Resumen
Ø Oír es
percibir sonidos, escuchar, prestar atención a esos sonidos.Ø Se puede oír sin escuchar, pero no lo contrario.
Ø Para mejorar nuestra comunicación con los demás debemos practicar la escucha activa.
Ø La escucha activa se puede entrenar.
Ø Si aprendemos a escuchar activamente, conseguiremos destacar frente a nuestros competidores.
La escucha activa es: escuchar bien, con atención y cuidado,
tratando de comprender lo que nos dice la otra persona. Para lograrlo debemos
estar presentes no sólo físicamente sino también psicológicamente.
Tenemos tendencia a no escuchar lo que nos dice la persona con la que
hablamos porque vamos unos pasos por delante pensando en cuál va a ser el
argumento de nuestra respuesta.
Las 7 ventajas de practicar
la escucha activa
1. Si sabemos escuchar, los
demás sentirán la confianza necesaria para ser sinceros con nosotros.
2. La persona que nos habla
se siente valorada. Y ésta es una de las formas más baratas y más sencillas de
poner en práctica la motivación.
3. Escuchar tiene efectos
tranquilizantes y facilita que se eliminen tensiones. Y esto es muy importante
en ambientes laborales donde el estrés se está convirtiendo en el protagonista
principal de las comunicaciones.
4. Favorece una relación
positiva con su interlocutor. Ya sea que usted ocupe o no un puesto directivo,
siempre le servirá para fomentar unas buenas relaciones.
5. Permite llegar al fondo
de los problemas y no tomar medidas de emergencia que, con el tiempo, son peor
remedio que la enfermedad.
6. Logramos respeto hacia
nosotros de la persona que nos habla. Porque el respeto es una de esas cosas
importantes en la vida, que “cuanto más se reparte más se tiene”.
7. Es una recompensa para
la persona con la que hablamos. De ahí que deba ser utilizada con prudencia
cuando nos relacionamos con personas que tienden a hablar en exceso.
Los enemigos de la comunicación
Hay
conductas que realizamos, algunas de forma consciente y otras totalmente
inconscientes que impiden la comunicación. Por ejemplo:
Ø Interrumpir
continuamente a la persona que nos habla.Ø Juzgar cada comentario que nos hace.
Ø Ofrecer ayuda que no nos ha solicitado.
Ø Quitar importancia a los sentimientos de la otra persona con expresiones como: “No te preocupes por esa tontería”, “no te pongas así”, etc.
Ø Contar “nuestra anécdota” cuando el otro está aún hablando.
Ø Caer en el “síndrome del experto”: Saber lo que debemos contestar cuando el otro no ha hecho más que iniciar su relato.
Cuándo utilizar la escucha activa
El empleo de las técnicas de escucha activa está especialmente indicado en
situaciones de mucha tensión o cuando prevemos que vamos a ser interrumpidos
con frecuencia.
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